LA INTOLERANCIA A LA LACTOSA NO ES COSA DE “TOTO O NADA”

Por Alyssa Greenstein, RD, LD/N

A menudo, erróneamente pensamos que la intolerancia a la lactosa es como una alergia que generalmente requiere el evitar los alimentos lácteos por completo. Sin embargo, la verdad es que la intolerancia a la lactosa es la incapacidad del cuerpo de digerir la lactosa (un azúcar natural que se encuentra principalmente en los productos lácteos) y no es una condición de “todo o nada.”

La leche, el queso y el yogur bajo en grasa y sin grasa proveen un conjunto nutricional único. Los alimentos lácteos proporcionan cuatro de los siete nutrientes que los Americanos consumen poco. Aquellos que deciden limitar sus dietas antes de saber la verdad sobre la intolerancia de la lactosa en realidad pudieran estar poniendo su salud en peligro.

La mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa son receptivas a soluciones lácteas si pueden evitar la incomodidad asociada con su consumo. Los siguientes consejos proveen maneras de incorporar y mantener alimentos lácteos, ricos en nutrientes, en su dieta.

¡Disfrútala a sorbos!

La leche sin lactosa es leche normal, pero sin azúcar láctea. Cualquiera puede disfrutar la leche sin lactosa porque ésta provee el mismo conjunto único de nueve nutrientes esenciales que se encuentra en la leche normal. Busque las opciones de leche baja en grasa o sin grasa, achocolatada y entera, en envases de varios tamaños en su supermercado local.

¡Mézclala!

Añada cantidades pequeñas de leche, queso y yogur a su dieta habitual. Los alimentos sólidos retardan la digestión permitiéndole  más tiempo al cuerpo para digerir la lactosa, lo que ayuda a prevenir los síntomas de la intolerancia.

¡Rebánalo!

El proceso de producir queso elimina la mayoría de la lactosa. Quesos duros añejos como el queso Cheddar, Colby, Monterrey Jack, Suizo y Parmesano son naturalmente bajos en lactosa.

¡Cómelo con cuchara!

Busque productos como el yogur con cultivos vivos y activos. Estos productos contienen bacterias “amigables” que le ayudan al cuerpo a digerir la lactosa con mayor facilidad.

¡Mídelo!

Comience por añadir porciones pequeñas de leche, queso y yogur a otros alimentos de su dieta. Poco a poco, aumente la cantidad de alimentos lácteos que usted consume a través del tiempo.

¡Cámbialo!

Estos consejos no se aplican a todo el mundo. Antes de cambiar su dieta, esté consciente de que la intolerancia a la lactosa es una condición extremadamente individualizada. Muchas personas con intolerancia a la lactosa todavía pueden consumir alimentos lácteos en varias cantidades o formas. Siga los consejos de su doctor o visite a un nutricionista certificado para obtener orientación adicional.

¡Saboréalo!

Algunos creen que los alimentos lácteos sin lactosa saben exactamente iguales a las  variedades tradicionales, mientras que otros dicen que saven un poquito más dulce. Esta dulzura adicional es el resultado del proceso de neutralización de la lactosa. Investigaciones demuestran que la gente prefiere la leche sin lactosa en vez de las alternativas no-lácteas.

Por medio de algunas de estas estrategias simples, la mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa todavía pueden disfrutar de los alimentos lácteos diariamente.